Historias de viaje · Nómada Profesional
Casi 60 países después: por qué nació Nómada Profesional
Una historia sobre viajar solo, trabajar desde cualquier lugar, tomar fotos por el mundo y entender que cada viaje también es una forma de aprender a vivir.
Hola, soy Miguel, de México, y soy un nómada digital profesional. Hasta hoy, 26 de marzo de 2026, he viajado por casi 60 países mientras trabajo para mis clientes. Me dedico al desarrollo de páginas web, marketing digital, creación de contenido en imagen y video, y administración de e-commerce.
También soy fotógrafo. A donde voy, intento capturar esas imágenes que destacan, que cuentan algo del lugar, que se sienten distintas aunque suceden en medio de la vida cotidiana.
Hoy escribo este primer artículo desde un cowork en Bangkok. Y me parece una buena forma de empezar este blog: contando un poco quién soy, de dónde viene esta forma de vida y por qué nació Nómada Profesional.
Cómo empezó todo
Antes de viajar solo, creo que mi familia y mis propias experiencias de vida me fueron enseñando, casi sin darme cuenta, que viajar podía ser una meta de vida.
Haciendo retrospectiva, esta trayectoria me fue llevando poco a poco a lo que soy hoy: un nómada digital. El primero en México. Bueno, no es cierto. Pero déjenme vender la épica tantito.
Mi familia viajera
Además de los viajes que hacíamos en familia cuando era pequeño, mis papás tenían una combi azul de esas a las que se les levantaba el techo y se convertía en cama la parte de arriba y la de atrás.
Eso nos permitía hacer campamentos en balnearios y bosques naturales con amigos de mis papás. Cocinábamos ahí, hacíamos fogatas y vivíamos esos momentos que, cuando eres niño, se quedan guardados como pequeñas películas familiares.
Más adelante, también fue importante el ejemplo de mi mamá. Ella desarrolló una red de mercadeo en Nikken y trabajaba desde donde estuviera. Ver eso de cerca fue un motivante más: una prueba real de que sí se podía trabajar desde cualquier lugar.
Creo que muchas veces la idea de viajar no aparece de golpe. A veces se va sembrando desde niño, entre viajes familiares, carreteras, campamentos y recuerdos que después cobran sentido.
La primera vez que me subí solo a un avión
La primera vez que me subí solo a un avión fui a visitar a mis tíos que vivían en Denver, Colorado.
Aunque me quedaba con ellos y fui súper bien recibido, tener unos 12 años y subirme solo a un avión ya era toda una aventura. Era una sensación rara: miedo, emoción, independencia y curiosidad, todo al mismo tiempo.
Tal vez ahí empezó una parte de esto.
Mi primer viaje de mochilero en Europa
A los 20 años fui a Europa por primera vez, con un presupuesto de 30 euros al día.
Con mi primo y un buen amigo nos embarcamos en esa aventura. Comíamos dos veces al día: el desayuno que hubiera en el hostal y algo en la tarde-noche, que por lo general terminaba siendo McDonald’s.
También dormimos afuera de estaciones, dentro de ellas, en jardineras y hasta en la playa de Mónaco.
No me arrepiento de nada.
Ese viaje me hizo valorar muchísimo ese tipo de experiencias. Fue también la vez en la que me propuse conocer lo más que pudiera del mundo. No como una lista fría de países, sino como una forma de vivir más cosas, entender más realidades y salir de mi propia burbuja.
Vivir fuera de México
Poco después me fui a estudiar Animación 3D y Cine en Vancouver.
Una de las mejores decisiones de mi vida fue embarcarme con la idea de estudiar allá durante dos años, aunque terminé quedándome casi cuatro en la capital de Columbia Británica, en Canadá.
Esa etapa también marcó mucho mi forma de ver el mundo. Conocí personas de muchos países, aprendí portugués allá y me encanté con la cultura brasileña. Ese cariño por Brasil me llevó después a muchos viajes y a vivir un tiempo en São Paulo y Belo Horizonte.
Los múltiples viajes que siguieron
Después de graduarme regresé a México y empecé a trabajar haciendo animación 3D y postproducción, siempre con la idea de hacerlo como freelancer para poder viajar por el mundo.
Mis aventuras me llevaron a Brasil por una temporada y a conocer parte de Latinoamérica. Después quise expandir mis conocimientos y empecé a estudiar diseño web y marketing digital.
Al incorporar esos nuevos conocimientos a lo que ya sabía de video, animación y contenido visual, pude empezar a conseguir nuevos clientes y más experiencia. Fue entonces cuando comencé a buscar viajes más largos, destinos más lejanos y formas de quedarme más tiempo en los lugares que visitaba.
Así, poco a poco, empecé a conocer cada vez más países.
Lo que he aprendido viajando
Creo que uno de los aprendizajes más importantes que me han dejado los viajes es este: la mayoría de la gente es buena o parte desde el bien.
Claro que todos tenemos problemas. Todos explotamos a veces por estrés, cansancio o circunstancias que nos llevan al límite. Pero, en general, la mayoría de la gente está dispuesta a ayudar, a platicar, a indicarte el camino, a darte una recomendación o a mostrarte la mejor cara de su país.
He tenido la fortuna de visitar lugares con creencias, religiones e ideas muy distintas a las mías. También me he llevado sorpresas en países o ciudades donde pensé que tal vez no me sentiría tan seguro, y terminó siendo todo lo contrario.
No quiero decir que todos los lugares sean completamente seguros o que no existan personas que buscan aprovecharse de otros. Eso también existe. Pero mi experiencia me ha enseñado que la gran mayoría de las personas que encuentras en el camino son de bien.
Viajar también me ha enseñado que uno nunca deja de aprender.
Estoy certificado como miembro de CASI, la Canadian Association of Snowboard Instructors, y recientemente hice mi curso de Open Water de buceo. Eso me gusta mucho de viajar: siempre hay una nueva habilidad, una nueva conversación, un nuevo miedo que vencer o una nueva forma de mirar el mundo.
La fotografía, el video y la forma de documentar
El arte siempre ha sido algo que me ha interesado.
Me ha llamado la atención la pintura, la música, la literatura y, especialmente, el cine. El cine siempre fue una de mis mayores pasiones y hobbies, una pasión totalmente influenciada por mi papá y por un tío que tuve.
Me gustaba tanto que terminé estudiando Animación 3D y Cine.
Pero después de trabajar un tiempo en postproducción, me di cuenta de algo importante: era una profesión que, muchas veces, me iba a exigir estar en el mismo lugar durante mucho tiempo.
Entonces cambié la jugada.
Empecé a ofrecer servicios de diseño web y marketing digital, pero nunca dejé del todo mi lado visual. Con el tiempo entendí que contar historias no siempre requiere una película completa. A veces una sola imagen puede decir mucho. A veces un video corto puede capturar la energía de una calle, de una persona, de un mercado, de una ciudad.
Las historias también están en la cotidianidad del mundo.
Caminar por calles desconocidas con mis audífonos puestos, observar lo que pasa alrededor y capturar escenas se volvió una de mis formas favoritas de seguir conectado con mi lado artístico.
Por qué nació Nómada Profesional
Nómada Profesional nace, en parte, de ese deseo de contar historias.
Viajar tanto se ha vuelto parte de mi vida, de mi trabajo y de mi forma de entender el mundo. Con el tiempo he acumulado experiencias, errores, recomendaciones, aprendizajes y respuestas a preguntas que muchas personas me han hecho más de una vez.
Hay muchísima información allá afuera sobre qué hacer, qué llevar, qué usar o qué visitar. Y eso está bien. Pero creo que la realidad de cada viaje depende mucho de quién lo hace.
No todos viajamos igual.
Algunas personas viajan solas, otras en pareja, otras con amigos o en familia. Los presupuestos cambian. El tiempo disponible cambia. El enfoque también cambia. Hay quien viaja por eventos deportivos, por cultura, por comida, por fiesta, por naturaleza, por fotografía o simplemente por perderse un rato.
El enfoque que quiero darle a Nómada Profesional es el de un nómada digital con presupuesto medio, que trabaja mientras viaja y que busca conectar con la gente local del país que visita.
No quiero venir a decir: “haz esto o no estás disfrutando tu viaje”. Tampoco quiero dar la impresión de que sé todo sobre viajar. Porque no es así.
Lo que sí quiero es compartir las ideas, herramientas y experiencias que me han ayudado a atreverme a viajar solo, a ir a destinos más lejanos, a organizarme mejor, a elegir apps útiles, a saber qué llevar, a administrar mi tiempo y mi dinero, y a permanecer más tiempo en los lugares que quiero conocer.
Qué vas a encontrar en este blog
En Nómada Profesional vas a encontrar consejos de viaje, historias personales, recomendaciones prácticas, itinerarios, experiencias como nómada digital, fotografía, video, arte, museos, lugares especiales y pensamientos sobre lo que significa viajar.
A veces será una guía útil para planear mejor.
A veces será una galería visual.
A veces será una reflexión escrita desde algún café, aeropuerto, cowork o calle desconocida.
Te invito a suscribirte y a acompañarme en este proyecto. Creo que este blog también irá encontrando su forma con el tiempo. Tal vez eso es lo más bonito: que tú y yo vayamos descubriendo juntos qué puede llegar a ser Nómada Profesional.
Cierre
Hay una frase de Pink Floyd, en Breathe, que siempre me ha resonado mucho: “All you touch and all you see...”.
Para mí, viajar tiene mucho que ver con eso.
Con aprovechar el tiempo que tenemos para conocer, mirar, sentir y tocar el mundo de la manera más consciente posible. Con interactuar con otras culturas. Con perderse entre lenguajes desconocidos. Con compartir comida, lugares, conversaciones y experiencias.
Viajar, para mí, es una forma de aprovechar la vida.
Y qué mejor manera de vivirla que moviéndose por ella.
Viajes, fotografía e historias reales desde el camino.
Si te interesa viajar más, planear mejor, trabajar desde cualquier lugar o simplemente mirar el mundo con más curiosidad, te invito a seguir este proyecto.
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